El Sacramento del Bautismo: Puerta de la Vida Cristiana
El Bautismo es el primer sacramento de la Iglesia y la puerta de entrada a la vida cristiana. A través de él, la persona es liberada del pecado original, recibe la gracia santificante y pasa a formar parte del Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia.
Jesucristo mismo instituyó este sacramento cuando, después de su resurrección, dio a los apóstoles el mandato de bautizar a todas las naciones:
“Vayan y hagan discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.”(Mateo 28,19)
El Bautismo simboliza la muerte al pecado y el nacimiento a una vida nueva en Cristo. San Pablo explica este misterio al afirmar:
“Fuimos sepultados con él por el bautismo en la muerte, para que así como Cristo resucitó de entre los muertos, también nosotros llevemos una vida nueva.”(Romanos 6,4)
Según el Catecismo de la Iglesia Católica, el Bautismo es necesario para la salvación, porque por medio de él somos hechos hijos de Dios y miembros de la Iglesia (CIC 1213).
Por esta razón, desde los primeros siglos, la Iglesia administra el Bautismo tanto a adultos como a niños, como signo del amor gratuito de Dios que llama a todos a la salvación.
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