por Cristo y la continuidad de la fe cristiana.
Descubre algunas razones históricas y bíblicas en este video.
Resumen
Desde la perspectiva de la fe católica, muchos creyentes consideran que no deben ser protestantes porque creen que Jesucristo fundó una sola Iglesia, confiada a los apóstoles y con autoridad transmitida a lo largo de los siglos. La Iglesia enseña que la fe se basa tanto en la Sagrada Escritura como en la Tradición apostólica, y que los sacramentos, especialmente la Eucaristía, son parte esencial de la vida cristiana.
Además, se sostiene que la sucesión apostólica, la unidad de la Iglesia y la continuidad histórica desde los primeros cristianos son elementos fundamentales para conservar íntegra la enseñanza de Cristo. Por estas razones, muchos católicos creen que permanecer en la Iglesia fundada por Cristo es la forma de mantener la plenitud de la fe cristiana.
Transcripción del video
Razones para no ser protestante: evangélico, pentecostal, bautista, metodista, luterano, anglicano, un largo etcétera.
Aclaración: esta serie de vídeos no son un ataque contra nadie, son para quienes están en una búsqueda sincera de la verdad. Tal vez para católicos que estén coqueteando con ese mundo protestante o que quizás hayan tenido una mala formación, estos vídeos les pueden servir para reforzar su fe. Y también para hermanos protestantes que desean entender por qué los católicos creemos que en la Santa Iglesia Católica está la plenitud de la verdad.
Si estás aquí con un corazón sincero y dispuesto a escuchar, te invito a ver todo el vídeo completo. Que Dios obre en tu corazón.
Razón número uno: ser parte de una única Iglesia y no de un grupo cismático.
Todos estamos de acuerdo, incluso protestantes serios, en que el mundo evangélico es un espacio tan amplio y contradictorio que no ha cesado de convulsionarse y autodestruirse desde que Lutero provocó el gran cisma allá en el siglo XVI, en lo que se conocía como la cristiandad en Europa.
Es por eso, hermano católico, que quiero advertirte sobre ese universo caótico que vas a encontrar si dejas la Santa Iglesia Católica.
La Iglesia Católica hunde sus raíces en la doctrina y tradición apostólica. Nadie puede contradecir esto con pruebas contundentes. La Iglesia Católica se ha mantenido unida pese a los embates sufridos. Vemos una línea ininterrumpida desde los obispos que establecieron los mismísimos apóstoles hasta los obispos que tenemos hoy en día. Ningún grupo protestante puede decir lo mismo.
Esta sucesión apostólica no es menor. Por el contrario, es garantía de legitimidad, continuidad y perseverancia en la fe y en la sana doctrina.
Ahora considera las llamadas iglesias protestantes. Estas hunden sus raíces apenas en el siglo XVI. No pasan de allí. No tienen una línea ininterrumpida. Son ramas desgajadas del tronco.
Ustedes mismos pueden hablar con un luterano, un calvinista, un pentecostal, un adventista, un testigo de Jehová, un mormón… hagan lo que quieran, pero seguro está de que cada uno de ellos cree algo diferente al otro. Pero cada uno te dirá que tiene la doctrina correcta. Entonces, ¿dónde está la unidad?
Otros dirán: “la Iglesia se corrompió con Constantino”. Que Constantino entró a la Iglesia y la corrompió, y luego esta Iglesia reapareció en el siglo XVI con Martín Lutero y Calvino. Ellos son nuestros héroes, ellos salvaron el Evangelio.
Suena muy bonita esta historia de heroísmo, pero si fue así, entonces Jesucristo es un mentiroso. Porque Él dijo en Mateo 16,18: “Tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella”.
Entonces, si la Iglesia se corrompió, como dicen algunos, los poderes del infierno sí prevalecieron.
Otros dirán: “había un pequeño rebaño fiel”. Perfecto, razonemos. Si la Iglesia se corrompió en el siglo IV con Constantino, antes de corromperse había un pequeño rebaño fiel. Entonces hay que preguntarse: ¿en qué creía ese pequeño rebaño?
Por ejemplo, antes de Constantino vivió Policarpo (año 69–155 d.C.), discípulo del apóstol San Juan. ¿Y en qué creía? Creía en la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía, en la sucesión apostólica, en la veneración de los mártires y las reliquias, en la Escritura y la Tradición, en que Jesús es Dios, en la virginidad de la Virgen María y su papel en la salvación, en una Iglesia jerárquica, en la penitencia y la reconciliación.
Incluso antes de Constantino ya existían oraciones a la Virgen. La más antigua es del siglo III: Sub tuum praesidium (“Bajo tu amparo”), anterior al año 250.
“Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios. No desoigas nuestras súplicas en nuestras necesidades; antes bien, líbranos de todo peligro, oh siempre Virgen gloriosa y bendita.”
Entonces, hermano protestante, pregúntate si en tu iglesia profesan la misma fe que este pequeño rebaño fiel. Y si no es así, ¿en cuál Iglesia sí se conserva? En la Iglesia Católica, Apostólica y Romana.
La Iglesia no se corrompió. ¿Por qué? Porque las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Con sus luces y sombras, la Iglesia se ha mantenido firme durante 20 siglos.
No pueden decir lo mismo las iglesias protestantes o evangélicas, que además de ser relativamente recientes, no han dejado de dividirse.
Hay quienes dicen que existen unas 30,000 denominaciones protestantes; otros dicen 8,000. En cualquier caso, hay tantas como interpretaciones de la Biblia.
Ojo: no se trata de negar que haya personas sinceras que buscan a Dios en esas comunidades. Las hay. Pero el problema es la falta de unidad.
Jesús oró: “Que todos sean uno… para que el mundo crea”.
Quien no ama la unidad, no ama la verdad.
¿De verdad quieres salir de la Iglesia Católica y Apostólica para entrar en un mundo de divisiones constantes? Esa decisión queda en tu conciencia.
Crédito: in.modus.catholicus

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